BRIEF-A
18 - 90 años
El BRIEF-A o Inventario de Evaluación Conductual de la Función Ejecutiva en Adultos es un cuestionario estandarizado de autoinforme y heteroinforme (informante) diseñado para evaluar el funcionamiento ejecutivo en adultos a partir de comportamientos observables en la vida diaria. Forma parte de la familia BRIEF, que incluye versiones para niños (BRIEF) y adolescentes (BRIEF-2), lo que permite una aproximación evolutiva al estudio de las funciones ejecutivas. Se utiliza ampliamente en contextos clínicos y neuropsicológicos como herramienta de cribado y apoyo diagnóstico en condiciones como TDAH, trastornos del estado de ánimo, daño cerebral adquirido y otros trastornos del neurodesarrollo.
El BRIEF-A evalúa las funciones ejecutivas mediante dos índices principales y varias escalas clínicas:
- Índice de Regulación Conductual (BRI): Refiere a la capacidad para modular la conducta y las respuestas emocionales.
- Inhibición: Control de impulsos y capacidad para detener conductas inapropiadas.
- Cambio (Flexibilidad): Habilidad para adaptarse a cambios, alternar entre tareas o perspectivas.
- Control Emocional: Regulación de respuestas emocionales frente a demandas del entorno.
- Índice de Metacognición (MI): Relacionado con la capacidad de iniciar, planificar, organizar y supervisar tareas.
- Iniciativa: Capacidad para comenzar tareas de forma autónoma.
- Memoria de Trabajo: Retención y manipulación de información necesaria para completar tareas.
- Planificación/Organización: Capacidad para anticipar, organizar pasos y establecer metas.
- Organización de Materiales: Orden y manejo de objetos en el entorno.
- Monitoreo de Tareas: Supervisión del propio desempeño durante la actividad.
A partir de estas escalas se obtiene un Índice Global Compuesto (GEC), que resume el nivel general de funcionamiento ejecutivo en la vida cotidiana.
Fuente:
Roth, R. M., Isquith, P. K., & Gioia, G. A. (2005). Behavior Rating Inventory of Executive Function–Adult Version (BRIEF-A). Psychological Assessment Resources.
⚠️ Este instrumento por sí solo no es suficiente para un diagnóstico, se debe complementar con una evaluación clínica especializada.